Dudas, preguntas. Delegitimando la legitimación en educación

mayo 26, 2010 in Legitimación, Pedagogías Invisibles, Política, Prácticas Colaborativas by Eduardo Garcia Nieto

¿Es la educación un dispositivo legitimador? ¿Qué orden simbólico (des)legitima? ¿Tienen nuestras prácticas la posibilidad de transformar la estructura hegemónica? ¿Cómo? ¿Qué nos legitima para hacerlo?…

Cuando formulé las preguntas en el grupo me encontré con que estas dudas me conducían a nuevas preguntas. He estado buscando textos o referencias que hablen sobre los modelos legitimadores en educación y arte contemporáneo, las preguntas siguen emergiendo. Así que lo único que puedo hacer es escribir desde el rodeo, un circunloquio que me permita no dejarme atrapar en una estructura, o que muestre las contradicciones de estar atrapado ya ahí.

Si me remito a la sociología me encuentro con el concepto de “campo”, aplicado por Bourdieu en “Las Reglas del Arte. Génesis y estructura del campo literario” (incluyo un extracto del texto), que plantea como se construye las relaciones entre distintos agentes, pero también como se legitima a estos sujetos dentro de esa estructura. Mis dudas surgen sobre como se insertarían los públicos en este proceso y cual es nuestro papel en relación con ellos.

Al mismo tiempo estamos viviendo un momento de “legitimación” de la práctica educativa vinculada al arte contemporáneo, ya sea desde el papel que desempeña en las instituciones, sus vinculaciones con la propia producción de arte o las plataformas alternativas vinculadas con los modos de pensamiento contemporáneo. Hasta que punto el campo del arte está “reabsorbiendo” una práctica de disenso en su mecanismo legitimador, ¿podemos comportarnos como el resto de los agentes que forman parte del “campo artístico”?

No es cuestión de plantearnos una función legitimadora de las producciones contemporáneas, formamos parte de ese proceso tanto por exclusión como por afirmación, sino de preguntarnos cómo queremos insertarnos en esas estructuras de poder y que papel queremos desempeñar dentro de las mismas. ¿Una oposición a algunos planteamientos del sistema del arte debe adaptarse a su estructura para utilizarla o cuestionarla?

Este tipo de enunciados están íntimamente relacionados con el poder, tanto con las estructuras de poder como los modelos de interiorización del poder que hemos aprendido y asumido. Naturalizar el disenso es obviar que forma parte de la estructura, una contribución al espectáculo de la cultura.

¿Somos un servicio a la sociedad, agentes del cambio o ejecutantes de un ritual del arte? ¿Qué nos mueve a hacer lo que hacemos?